Aunque Shlemiel era vago y dormilón y detestaba moverse, siempre soñaba con hacer un viaje. Había oído muchos cuentos que hablaban de países lejanos, grandes desiertos, profundos océanos y altas montañas y frecuentemente conversaba con la señora Shlemiel acerca de sus grandes deseos de hacer un largo viaje. La señora Shlemiel respondía:
-Los viajes largos no son para un Shlemiel. Estás mejor en casa cuidando de los niños, mientras yo voy al mercado a vender mis verduras.
Pero Shlemiel se resistía a renunciar al sueño de ver el mundo y sus maravillas.
Isaac Bashevis Singer, "Cuando Shlemiel se fue a Varsovia".
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